interiorismo

Alba Lago

interiorista_

 

La segunda vida de una casa

Una vez más os queremos mostrar a través de uno de nuestros últimos trabajos como es posible renovar una vivienda sin necesidad de tener que hacer una gran obra. Se trata de sentir que estrenamos casa pero sin habernos mudado.

En este caso, la vivienda necesitaba un cambio, tras 20 años y 3 hijos convertidos ya en adultos, la estética se había quedado anticuada y algunas de las distribuciones de las estancias no resultaban del todo cómodas.

Las siguientes fotos fueron tomadas antes de la reforma.

Podemos resumir en tres los grandes cambios que han sido la clave de esta renovación:

  • El lacado en blanco de toda la carpintería es el gran cambio estético con el que se ha aportado gran luminosidad y ligereza visual a la vivienda, vistiéndola con revestimientos murales y papeles pintados en gran parte de las paredes.
  • Nueva distribución de mobiliario en la zona del salón. A menudo nos encontramos con distribuciones que el cliente da por sentado debido por ejemplo, a la instalación eléctrica o un plano de obra, pero como en este caso, no siempre es la que mejor se adapta a las necesidades de los habitantes ni la que saca el mayor partido al espacio.
    En este caso, cambiando la orientación del salón logramos una zona de estar más amplía y con mayor capacidad. También incorporamos una pequeña zona de despacho integrando un pilar que a su vez sirve de delimitador.
  • Nueva distribución en dormitorio principal cambiando 180° la orientación de este, hasta el momento, condicionado por un pilar sobresaliendo en una de las paredes. Con un diseño que oculta el pilar en el cabecero la nueva distribución consigue una circulación más cómoda en el uso diario además de un gran cambio estético.

Una vez decididos a realizar estos cambios, se buscó una distribución para los otros 3 dormitorios, la cual, se adaptase a las necesidades de cada morador, manteniendo en dos de ellos zonas de estudio pero con distribuciones completamente renovadas.

Queríamos cambiar la estética clásica por una más fresca y actual, pero no por ello tenemos que deshacernos de todo, tratamos como siempre de conservar lo que realmente merece la pena, y en este caso gran parte del mobiliario del salón lo merecía. Lo aprovechamos y  actualizamos con nuevas tapicerías, lacados y tiradores. Pequeños detalles que, bien hechos, hacen que con poco se consiga mucho, como sucede en este caso por ejemplo con la librería, la mesa de centro, las sillas y butacas, e incluso la mesa del comedor, que lacada, junto con unos cuadros y con unas sillas nuevas, han cambiado completamente la cocina.

¡Esperamos que os guste el resultado tanto como a nosotras y al cliente!