Al ver Roma (2018), de Alfonso Cuarón, ambientada en el México DF de 1971, saltan a la vista mil y un aspectos de la vida y la sociedad que han cambiado hasta nuestros días. Sin embargo, hay un ente que permanece inmutable: la vivienda. Concebida y organizada para ser el hogar de la familia nuclear, la vivienda del siglo XX llega inmutable en fondo y forma hasta nuestros días.

El peso y evolución del sector inmobiliario ha estado siempre vinculado de forma directa a la marcha de la economía general. Cuando el inmobiliario iba bien, la economía también. Tradicionalmente, el inmobiliario ha sido uno de los grandes motores que empujaban los indicadores globales de crecimiento y desarrollo económico del país. 

Los hábitos de consumo de la sociedad son cada año más digitales. El año pasado el comercio electrónico superó en España la barrera del 50%, esto es, más de la mitad de los españoles ya compran online. El sector inmobiliario no es ajeno a esta evolución y la presencia digital de las compañías se ha vuelto imprescindible.